El tabaco, conocido especialmente como tabaco mapacho en las tradiciones de la selva amazónica y los Andes, es otra planta sagrada utilizada en los rituales de sanación y protección. El tabaco es considerado un medio de comunicación directa con los espíritus y es empleado para purificar, proteger y abrir caminos en la vida de los seres humanos. Es utilizado en ceremonias tanto como ofrenda a los Apus y espíritus, como en la limpieza energética de personas, lugares y objetos.
El humo del tabaco se utiliza para limpiar el aura, eliminar energías negativas y fortalecer el campo energético. Al ser una planta con un gran poder energético, su uso se realiza con respeto y cuidado, invocando siempre la protección de los ancestros y de la Pachamama.
Además, el tabaco es considerado un “maestro” por su capacidad para enseñar lecciones profundas, traer visiones y despertar la conciencia en aquellos que lo emplean de manera sabia.
Según la visión de los pueblos originarios cada planta tiene un Espíritu y al consumirla, uno busca conectarse con su energía. Por eso el momento que es dedicado a fumar, ha sido ceremonial desde tiempos remotos.
Un placer mediante el cual la persona conecta con lo sagrado e intemporal de la experiencia de vida.
Los pueblos originarios suelen palpar con sus manos la humedad del tabaco antes de armalo, observando su calidad y consistencia. Esta práctica ancestral permite tomar conciencia de la calidad del tabaco y del momento de armar.
El momento que es dedicado a fumar, ha sido ceremonial desde tiempos remotos. Un placer mediante el cual la persona conecta con lo sagrado e intemporal de la experiencia de vida.
Según la visión de los pueblos originarios cada planta tiene un Espíritu, al igual que todas las cosas sobre la Tierra, y al consumirla uno busca conectarse con su energía.
Sayri es el nombre del Espíritu de la planta Sagrada del Tabaco.
Sayri invita a redescubrir el acto de fumar sin tragar el humo, dejándolo en la boca por unos instantes y llevando la lengua al paladar. Y de este modo, Sentir su Espíritu.